Nuestros textos de ficción

Cuentan que nació un tempestuoso día de otoño tanto como lo había sido el alma de su madre y que el color celeste de sus ojos confirmó la sospecha de que “el español”, a quien se había visto varias veces escabullirse por entre los troncos de los pinos que la llanura transformaba en bosque, era su padre. Lo llamaron Huenu que significa “cielo” en la lengua mapuche.

Leer más:Entre los ojos y el cielo

 

Ya sabía que hoy era el día, no siempre a una le viene ese aire de inspiración, pero esa mañana se despertó con una frescura inusitada y decidida a escribir.

Le pareció un poco rara la consigna pero pensó: no es novedad, todo es raro en ese taller.

Leer más:Las diez razones de por qué no cumplo con la consigna de escribir siendo que integro un Taller de...

 

 

Lo que sigue nació inspirado en un texto de Foucault quien cuenta que se río por mucho tiempo luego de leer lo que Borges, a su vez, había leído de John Wilkins.
No es tarea fácil enumerar las razones de incumplimiento de la consigna del Taller de escritura.

Leer más:Diez razones y una más de por qué no cumplo con la consigna de escribir siendo que integro un...

 

 

Este Martín, nuestro querido y único nieto, qué cabeza de novio tenía últimamente!

El año pasado terminó el secundario siendo un excelente alumno y ahora había entrado a la universidad. Estábamos tan orgullosos de él, su abuelo y yo, nosotros que ni siquiera habíamos podido completar la escuela primaria.

Leer más:Ni olvido ni perdón

Arrastrada por la masa informe, sin autonomía, Mariana entró en el último vagón del subte. Pensó que la línea B era más pegajosa y sucia que las restantes. Se esforzó en recuperar la postura pero no pudo reunir consigo la pierna derecha ni el brazo del que colgaba su cartera, ahora, a merced del primer punga que se topara con ella.

Leer más:Pequeño temblor

 

 

Testaccio, en Roma, fue antaño la puerta de entrada de las mercancías del Imperio Romano. Allí los barcos cargados de aceite de olivo provenientes de la Bética, de Libia o de la Galia descargaban sus mercancías a orillas del Tìber donde vaciaban las ánforas que contenían el aceite y las rompían en pedazos para luego depositarlas en lo que hoy se conoce como Monte Testaccio. Una colina triangular hecha de restos de ánforas, de millones de ellas, vaciadas, rotas y dispuestas disciplinadamente con el correr de los años. Nada de su distribución ha sido azarosa.

Leer más:Testaccio

 

 

¿Qué duele más: la cobardía o el desamor? Esa pregunta me ronda cada vez que pienso en vos.

Leer más:A Roberto

I

 

Cuando lo vieron partir comprendieron que nada volvería a ser igual.

 

Eva tiende la ropa en la terraza. Los movimientos son mecánicos; toma una prenda luego los broches, la cuelga. Siempre igual.

Leer más:Borceguíes de barro