Nuestros textos de ficción

 

Ya era hora de dejar de tomar. Una cañita a la mañana, una ginebrita a la tarde, estaba harto.

Quizás haber conseguido trabajo en la obra de Don Quiróz habría ayudado a concentrarme, basta de alcohol. Un hombre útil.

Hoy es viernes y tengo los cien pesitos bien merecidos. Y me voy a poner a prueba, ¡sí señor! Hay que fortalecer esta hombría recién conquistada. Me voy al barcito de López y me juego una generala con los muchachos.

Raro, no está López.

  • ¿Alguno lo vió a López? – pregunté.

  • Tá enfermo – dijo Osorio.

  • Y la mocita, ¿quién es? – dije, incrédulo al ver al angelito con delantal a cuadros y trenzas morenitas.

  • Es la sobrina, recién llegó de Buenos Aires, le está atendiendo el boliche en de mientras se cura.

  • Tá linda… - dije, y pensé “trágame tierra” cuando vi que la mocita venía para acá.

Se paró cancherita al lado mío y de un solo movimiento acomodó su piecito derecho para atrás, su cadera hacia la izquierda y su cabecita sobre el hombro, y así mirando de refilón no va que me pregunta:

  • ¿Qué tomás?

    Baptiste Emelio Reneslá, 2012

    De la Serie “una frase al azar” -Año 2012-