Nuestros textos de ficción

 

Ya sabía que hoy era el día, no siempre a una le viene ese aire de inspiración, pero esa mañana se despertó con una frescura inusitada y decidida a escribir.

Le pareció un poco rara la consigna pero pensó: no es novedad, todo es raro en ese taller.

Días atrás, su hijo le había preguntado que le gustaría ser si no fuese veterinaria y ella, sin dudarlo, le había contestado: escritora, me gustaría ser escritora.

Ahora, sentada frente al teclado recuerda eso que dijo y.... primera interrupción para prepararse un rico mate mientras hace repaso de todo lo que tiene que hacer en el día: ordenar mínimamente su casa, dejar listo el almuerzo , mandar ese fax que le quedó pendiente, comunicarse con los dueños de Federico, el gato al que tiene que operar desde hace una semana, pasar por el banco, abrir la vete por la tarde, comprarle el regalo a su cuñada; si, además de todo, hoy tiene que cenar en ese restaurant de cuarta donde se come pésimo y, como siempre, poner una sonrisa y tratar de mantenerla a lo largo del encuentro. Por suerte es viernes ...

Vuelve a la compu, ahora sí, comienza con una idea, se entusiasma, le gusta el ruido de las teclas, definitivamente le encantaría ser escritora.

La posibilidad de cerrar algún día la veterinaria la distrae por un instante, adora a los animales pero ya está cansada, que los impuestos, que la Afip, que el banco, demasiadas cosas; querría más tiempo para ella, para usarlo, por ejemplo, en hacer la tarea del taller.

El teléfono la saca de sus pensamientos, decide no atender para no desconcentrarse, vuelve a la idea, escribe unas líneas, borra, vuelve a escribir, le va gustando.

Una pregunta interrumpe su inspiración: qué me pongo esta noche? No tengo ropa, decididamente tendría que salir a comprarme algo, ya se , cuando le compro a ella me compro algo yo también, pero ¿qué le compro? no sé, es tan insulsa la pobre, bueno, ya veré.

Timbre. No me digas que ya volvió este chico, qué le hago de comer, tengo que salir a comprar algo, no hay nada en la heladera.

Fue al super, luego se puso a cocinar y mientras tanto llenó un lavarropas, hizo las camas, chequeó mails ....

Por fin volvió al teclado, pero ya no estaba tan inspirada, entonces pensó: tendré que dejar para otro día la tarea, no se puede con todo , además para hacerlo mal mejor no hacerlo, le voy a explicar a la profe que bueno, que tuve una semana complicada, que bueno, que no tuve tiempo para inspirarme , que estuve con mucho trabajo y con cumpleaños ; no, definitivamente no se puede con todo, cada cosa a su debido tiempo.

Igual como el finde no tengo ningún plan, lo voy a usar para ponerme al día con los escritos.

Si, mejor eso le digo a la profe, y se lo mando por mail en todo caso y listo...yo al menos lo intenté.

Igual ella también podrÍa darnos consignas más sencillas, no?


 

Safira, 2014